miércoles, 6 de agosto de 2014

¿El pueblo debe pagar el derroche rojo?



Pablo Pérez


El gobierno nacional está quebrado. No tiene dinero suficiente para mantener el acostumbrado festín populista y por eso hace malabares para encontrar los recursos que les permitan mantener su estilo de ¿gobernar? con alta ineficiencia, amplio derroche y sin resultados positivos.


Ante la grave falta de liquidez han venido aplicando algunas medidas esporádicas, pero tiene ya listas un conjunto de decisiones que implican un severo “paquete de ajustes” que, como es normal en los malos gobiernos, terminará trasladando al pueblo la pesada carga de impuestos, aumento de bienes e incrementos en los servicios.


¿Tiene el pueblo venezolano la culpa de tanta ineficacia junta en el gobierno nacional? ¿Tienen los venezolanos la responsabilidad de 15 años de dispendio y políticas equivocadas? ¿Por qué los ciudadanos deben “auxiliar” financieramente a un gobierno que acabó con la chequera petrolera?


Una de las medidas que serán tomadas es el aumento en los precios de los combustibles. Una decisión altamente inflacionaria, según el juicio de los economistas más lúcidos, que por supuesto generará mayor pérdida del poder adquisitivo y una espiral de incrementos en los precios que la mayor parte de los venezolanos no podrán costear.


¿Se justifica un aumento de la gasolina? Si fuéramos un país con una administración sana y transparente, probablemente se justificaría. Pero con la opacidad y el derroche que este gobierno maneja los dineros que nos pertenecen a todos los venezolanos, no es tolerable.


Esa es una medida que no se comprende tomando en cuenta que este gobierno a través de múltiples mecanismos de supuesta “cooperación”, ha venido vendiendo petróleo con enormes descuentos y plazos de pago sumamente extensos. Pero además acepta productos, ropita y hasta baratijas como medio de “trueque”. Cuba nos paga con espías, médicos y entrenadores.


Nicaragua nos canjea petróleo por leche, carne, café y textiles. Otras naciones caribeñas nos entregan caraotas, “habichuelas” y hasta cupos turísticos a cambio del petróleo que les facilitamos. Ser solidarios con las naciones hermanas no es malo, lo malo es que las consecuencias de esa repartición folklórica de nuestra riqueza deban pagarla los venezolanos.


Este es un gobierno que no rinde cuentas, que carece de una visión de país productor, que promueve las importaciones masivas y que pretenden justificar su apoyo irrestricto para la solución  de problemas en otros país, cobijados en una aparente solidaridad e integración latinoamericana. Por ejemplo, mientras aquí los apagones están cada vez peor y entró en vigencia un ajuste de las tarifas eléctricas, construyeron costosas plantas para darle electricidad a Cuba, Nicaragua y Bolivia.


Un aumento de los precios de los combustibles, tendrá un impacto severo e incalculable en los bolsillos, la calidad de vida y la paciencia de los venezolanos. Este es un gobierno que no merece un voto de confianza y aceptar plácidamente que no sólo aumente la gasolina, sino que eleve los impuestos y reactive tributos que van a golpear el bolsillo de los venezolanos.


A todos los males que afectan al ciudadano como inseguridad y escasez, entre muchos, ahora habrá que sumarle el peso de un paquete de ajustes. Insisto con mi pregunta ¿Por qué los venezolanos deben cubrir el hueco fiscal de un gobierno dispendioso, dilapidador y nada transparente en el manejo del Tesoro nacional? Hasta cuándo mienten. Hasta cuándo el pueblo se calará tantas mentiras.


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